Hace poco tuve la oportunidad de visitar Escocia, un país lleno de paisajes impresionantes y rica historia. Mi viaje comenzó en Edimburgo, la capital, donde me maravilló la arquitectura medieval y renacentista. El Castillo de Edimburgo, situado en lo alto de una colina, ofrecía unas vistas espectaculares de la ciudad y los alrededores. Pasear por la Milla Real, con sus calles adoquinadas y edificios históricos, fue como viajar en el tiempo, y no pude evitar detenerme en varias tiendas y cafés acogedores a lo largo del camino.